Crean el Parque Provincial Patagonia Azul en Chubut

El Gobierno de Chubut celebra la creación del Parque Provincial Patagonia Azul, un nuevo hito en la protección marina. Esta extensa área costera de 295.135 hectáreas, reconocida por la UNESCO como Reserva de Biosfera, resguarda ecosistemas únicos (desde bosques de macroalgas hasta la mayor colonia de pingüinos de Magallanes del mundo) y abre oportunidades sin precedentes para la ciencia y el turismo sustentable en la región.

Historia y contexto del Parque Patagonia Azul

En abril de 2025 la Legislatura de Chubut aprobó por unanimidad la creación del Parque Provincial Patagonia Azul, marcando la primera vez que la provincia establece un parque provincial marino. El área protegida abarca 295.135 hectáreas sobre el mar Argentino, un tamaño equivalente al Parque Nacional Yosemite (EEUU). Este lugar ya formaba parte de la Reserva de Biosfera Patagonia Azul declarada por la UNESCO dentro de su programa “El Hombre y la Biosfera”. La coincidencia con el décimo aniversario de esa reserva refuerza el compromiso con la conservación y el desarrollo sostenible de las comunidades locales. El gobierno local (liderado por el gobernador Ignacio Torres y el ministro Diego Lapenna) destacó que la nueva área fortalece las políticas públicas de economía azul y sirve de ejemplo para otras provincias costeras.

Biodiversidad y características ecológicas

Patagonia Azul protege una de las zonas más biodiversas del Atlántico Sur. Es un laberinto de islas, bahías, arrecifes y fondos oceánicos ricos en vida marina. En esta región habitan especies emblemáticas como la ballena jorobada, la ballena Sei, lobos marinos de un pelo y de dos pelos, el pingüino de Magallanes, el petrel gigante y el cormorán imperial. También hay extensos bosques de macroalgas, intermareales rocosos y praderas submarinas que sustentan poblaciones de peces e invertebrados marinos de interés científico. Según la UNESCO, esta costa alberga la biodiversidad más rica de todo el litoral argentino, incluyendo la colonia de pingüinos de Magallanes más numerosa del planeta (casi el 40% del total mundial). Además, su diversidad ictícola incluye peces cartilaginosos (tiburones, rayas) en estado delicado, subrayando la importancia ecológica del área.

Aportes de Rewilding y portales turísticos

La Fundación Rewilding Argentina participó activamente en el proyecto. Firmó con el gobierno un acuerdo para donar la Estancia San Miguel (16.500 ha) a lo largo de la Ruta de la Patagonia Azul, que será rebautizada Portal Isla Tova, una de las puertas de entrada al parque. Esta donación incluye vehículos 4×4 para guardafaunas, viviendas y mejoras viales para facilitar el acceso. El proyecto también prevé la construcción de campings (organizado y agreste), una estación biológica, galpones para embarcaciones y senderos de baja huella ecológica. Paralelamente, Rewilding impulsa la creación de portales de acceso público gratuitos en distintos puntos costeros, con servicios y actividades ofrecidas por comunidades locales. Cuatro portales invitan a recorrer islas, playas y bahías para el avistaje de ballenas durante todo el año, incorporando a los habitantes de la región en el desarrollo turístico.

Actores clave del proyecto

Detrás del Parque Patagonia Azul hay una alianza público-privada de múltiples actores. El Gobierno de Chubut (a través del Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas) lideró la iniciativa legislativa. La Fundación Rewilding Argentina aportó tierras y diseño de infraestructura para el ecoturismo. En su gestión participan también la Administración de Parques Nacionales (APN) y organizaciones científicas locales, que integran la experiencia en conservación marina. Las comunidades costeras – como la de Camarones y otras poblaciones de la región patagónica – están involucradas para asegurar beneficios locales, mediante la provisión de servicios turísticos y la guardia comunitaria de la naturaleza. Este esfuerzo colaborativo permite que investigadores, ONG ambientales y vecinos trabajen en conjunto para proteger los ecosistemas marinos y favorecer la economía regional.

Turismo científico y educación ambiental en Patagonia Azul

Para la Red de Turismo Científico Argentina y la Fundación Ciencia, Turismo y Sustentabilidad, Patagonia Azul representa una oportunidad única para combinar turismo y conocimiento. La vasta diversidad marina – con más de 50 especies de aves marinas y sus sitios de nidificación en 60 islas – convierte al parque en un laboratorio natural al aire libre. Los visitantes pueden participar en modalidades de turismo científico como:

  • Investigación marina: estudios de cetáceos, aves y vida submarina.
  • Observación de fauna: recorridos guiados para avistar ballenas, pingüinos y aves costeras.
  • Ciencia ciudadana: censos colaborativos de pingüinos, conteos de tortugas marinas o monitoreos de guaneras.
  • Educación ambiental: talleres y senderos interpretativos sobre conservación de los bosques submarinos y las costas patagónicas.

Estas actividades no solo atraen a científicos y aficionados, sino que involucran a las escuelas y a la comunidad en proyectos científicos reales. Por ejemplo, investigadores del CONICET y centros de investigación de Chubut planean usar el parque para estudios ecológicos de largo plazo. Según expertos en turismo científico, el parque facilitará el desarrollo de ofertas basadas en investigación, observación y educación ambiental, convirtiendo a Patagonia Azul en un referente para experiencias inmersivas en la naturaleza.

Turismo regenerativo y conservación participativa

La creación del Parque Patagonia Azul se enmarca en un modelo de turismo regenerativo. Rewilding Argentina enfatiza la restauración de ambientes marinos degradados y la generación de una nueva economía local verde mediante el turismo de naturaleza. Esto significa que cada visita contribuye a la conservación: al proteger el hábitat se enriquecen los recursos pesqueros, se restauran arrecifes y se promueve la riqueza biológica. El enfoque es «ganar-ganar»: turistas y científicos generan empleo y aprendizaje, mientras las comunidades locales adoptan prácticas sostenibles. De esta forma, Patagonia Azul apunta a ser un caso de conservación participativa, donde el gobierno, las organizaciones ambientalistas, la academia y las comunidades costeras comparten roles activos. La Red de Turismo Científico Argentina junto con la Fundación Ciencia, Turismo y Sustentabilidad, coincide en que este modelo integrador de observación natural, ciencia ciudadana y educación ambiental fortalece el vínculo entre la sociedad y su entorno, impulsando un desarrollo turístico que regenera ecosistemas en lugar de agotarlos.

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